Leer para viajar, para abrirnos a otros mundos y experiencias. Leer para desarrollar conciencia crítica, abrir nuestra mente, generarnos cuestionamientos, acercarnos a la ambigüedad, a las interpretaciones alternativas y así liberarnos de nuestra clausura cognitiva. Leer para volvernos más creativos, para relajarnos, alejarnos de la soledad o liberarnos del aburrimiento. Leer para buscar refugios o fuentes de inspiración.

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O simplemente para pasar un momento agradable, para masticar las palabras y preservar nuestra interioridad  del mundo exterior. Leer para vivir. Para descansar. Porque se nos da la gana. Porque nos deleita un autor,  su manera de contar y manejo del lenguaje o el hallazgo de una cadencia que nos envuelve en un baile de a dos.  Leer por puro placer de leer.

Para aquellos que disfrutan la lectura, que apuntan durante el año en distintos lugares de la agenda, el teléfono o una servilleta de bar un título recomendado y se lo guardan para el verano. Llegó el momento de armar la valija y poner junto a la malla y las ojotas esos títulos. Pero como generalmente esos nombres que anotamos con énfasis, intentamos retener, repetimos para afianzarlos en nuestra memoria, se volaron por los resquicios de nuestra mente, desde OCIO consultamos a personalidades vinculadas a la escritura y les pedimos recomendaciones.

Cuáles son esos libros que uno elegiría para leer bajo la sombra de un árbol, los que llevaría para llenarlos de arena en la playa o en un largo viaje de avión. Para quienes enero es un mes laborable les pedimos también sugerencias de títulos para transitar el sopor de la ciudad acompañados de un ventilador.

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Federico Falco

Escritor. Fundador de la revista Fe de Rata. Autor del libro de cuentos y relatos 222 patitos y la nouvelle Cielos de Córdoba.

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¿Qué libros recomendarías para leer bajo la sombra de un árbol al lado de un río?

 El peregrino, de J.A. Baker, una verdadera joya para leer lento y disfrutar al máximo, subrayando y deleitándose con cada oración. Lo acaba de publicar la editorial Sigilo, con traducción de Marcelo Cohen. Supuestamente, el libro pone por escrito la experiencia de observar el comportamiento de los halcones peregrinos en una determinada zona de Inglaterra a lo largo de diez años, pero en realidad es mucho más que eso. Rápidamente se vuelve una proeza que nos enseña a mirar, a observar con atención, a disfrutar y nombrar la vida en la naturaleza. Otros grandes candidatos son Stone de John Williams, publicada por Fiordo, Acá todavía de Romina Paula, publicada por Entropía, o El futuro es un lugar extraño, de Cynthia Rimsky, publicado en Chile por Literatura Random House. En Argentina, de ella se pueden conseguir los excelentes Ramal y Poste restante.

 ¿Y para la playa?
Este año Bob Chow publicó dos novelas alucinadas y de ritmo frenético: La máquina de rezar, por editorial Marciana y Todos contra todos y cada uno contra sí mismo, que ganó el premio de novela de La Bestia equilátera. Divertidas, rocambolescas, disparatadas y neuróticas, me parecen ideales para leer mientras el sol nos fríe el cerebro.Y para cuando se terminen: Malicia, de Leandro Álvarez Blacha, que acaba de salir y todavía no pude leer, pero que promete ser toda una experiencia de lectura.

¿Qué lecturas recomendás para un largo viaje en avión?

Algo adictivo, que no se pueda dejar y que haga que las horas pasen rápido. Entre lo publicado últimamente: La disolución, de Diego Erlán, La maestra rural, de Luciano Lamberti y La Uruguaya, de Pedro Mairal, me parecen excelentes candidatas. También Cataratas, de Hernán Vanoli, El delirio de Turing, de Edmundo Paz Soldán  que ha sido reeditado hace poco por Metalúcida o La tensión en el umbral, de Eugenia Almeida.

¿Y para el que se tiene que quedar en la ciudad?

Para mí, cuando uno no tiene mucho tiempo, lo ideal es leer cuentos. Entre una cosa y otra se puede entrar y salir de mundos completamente disímiles e igual de fascinantes. Se acaban de publicar los cuentos reunidos de Liliana Heker, y a principio de año Caballo Negro publicó los cuentos completos de Elvio Gandolfo, son dos libros que no tiene desperdicio. También, Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez (Anagrama), Siete casas vacías, de Samanta Schweblin y El desapego es otra forma de querernos, de Selva Almada. Y este año Nudista publicó dos grandes primeros libros: La cabeza del monstruo, de Agustín Ducanto y El resto de los días, de Natalia Ferreyra. De yapa van los cuentos –¿o la novela escrita en cuentos? – del excelente Estanque, de Claire Louise Bennett, publicado por Eterna Cadencia.

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Fernanda Pérez
Periodista. Docente.  Autora de Los paraísos perdidos, Las maldecidas y El Sacramento.

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Hace un tiempo había escuchado hablar del escritor portugués Gonzalo M. Tavares. Había recibido un premio otorgado por José Saramago. Sin embargo, recién este año leí un libro de él, Historias falsas editado por Letranómada. Dicho texto reúne una serie de relatos basados en distintos filósofos. Éstos son la excusa para narrar otras historias antiguas, fascinantes, reflexivas. El poder de síntesis y lo efectivo de su narrativa, lo vuelven un autor de esos que se deben seguir de cerca. Para mí fue un hallazgo.

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Rogelio Demarchi
Docente, crítico literario, autor de la novela Sociedad anónima

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¿Qué libro recomendarías para leer bajo la sombra de un árbol, al lado de un río?
Como el río cambia cada día, Música para camaleones, de Truman Capote, que reúne ficción y no ficción, textos cortos y algunos más o menos largos.

¿Para llevar en bolsa de playa?
La playa me parece ideal para el cuento. Una lectura breve, pero intensa. Vivir en la salina. Cuentos completos, de Elvio Gandolfo, un libro reciente de una editorial cordobesa.

 ¿Para un largo viaje en avión?
Gay Talese, sin dudar, el “novelista de la realidad”. Dos opciones: Los hijos, que narra la historia de su propia familia, desde mediados del 1700 hasta la Segunda Guerra Mundial; Honrarás a tu padre, la historia de Joseph y Salvatore Bonnano, el libro sobre una rama de la mafia que inspiró Los Soprano.

¿Y para quien que se queda en la ciudad trabajando?
Un libro que en sí mismo es un viaje, y el que describe fue maravilloso e histórico: La invención de la naturaleza. El nuevo mundo de Alexander von Humboldt, de Andrea Wulf.

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Reyna Carranza
Escritora, autora de Hablame de Tosco, Tanto infierno, tanta belleza y Una sombra en el jardín de Rosas,  entre otros libros.

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Tus preguntas más que oportunas porque me dan la posibilidad de confesar públicamente que escribí Para ahogar un loco amor para que lo lean aquellos que se quedan enero y febrero trabajando en la ciudad. Mientras que al Secreto del guerrero lo escribí para ser leído bajo un aguaribay junto al río San Antonio. Y Una sombra en el jardín de Rosas es más que especial para un viaje largo en avión. Por último, nada mejor que abrir Cinco hombres y Donde vive la loba en una hermosa playa, puesto que los escribí para ser leídos sobre la arena.

 

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Pablo Sigismondi

Geógrafo de profesión, trotamundos de vocacion  con 148 países recorridos. Mujeres es el libro de Pablo Sigismondi con textos de la escritora María Teresa Andruetto donde fotografía la condición humana de luchadoras, artistas, madres, ancianas, niñas, jóvenes.

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Para leer bajo la sombra de un árbol: Botánica oculta, las plantas mágicas.
Para la playa: Cuentos de hadas victorianos, colección.
Para un largo viaje en avión: Jung y el tarot de Sallie Nichols
Para el que se quedó en la ciudad trabajando: “La otra historia,  el revisionismo nacional,  popular y federalista.

 

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Graciela Ramos
Administradora de empresas. Escritora. Autora de Malón de amor y muerte,  Lágrimas de la revolución y La capitana.

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Para leer bajo la sombra de un árbol al lado de un río recomendaría una novela, de esas que no querés dejar hasta que se acaban las páginas, y si son muchas mejor, y cerrás los ojos y seguís en la historia. Viviendo con los personajes. Ai Mi es una autora que me gusta mucho.  Con ella se puede recorrer un poco sobre la cultura China. Amor bajo el espinillo blanco, me atrapó el corazón, se las recomiendo.

Para la playa sin dudas una novela, como  Palmeras en la nieve. Novela intensa, fuerte y atrapante desde la primera página. La cruza una historia de amor imperdible. Para quedarse hasta el ocaso frente al mar con el libro.

Para llevar en el bolso de mano en el avión recomendaría un libro corto y entretenido. Mi propuesta es Laura Esquivel.  Me gusta  leerla. Mi preferido, A Lupita le gustaba planchar.

Enero, es un mes manso, y aunque te quedes trabajando, la lectura es una excelente compañía. Conocí a Doerr con La luz que no puedes ver, me encantó su narrativa, y me emocionó mucho la historia. Exquisito para disfrutarlo día a día.

 

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Ilustraciones: Pilar Orgaz 

Nota publicada en la revista OCIO. Diciembre 2016.

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